
No es fácil saber en qué momento de la vida se halla uno. Sin embargo tampoco es del todo necesario. Bastaría con saber, eso, nada... Un pié en el fondo del lago sría suficiente para averiguar su profundidad, pero, ¿es necesario? Todo aquel que rehuya de su futuro chocará con su pasado.
La personas están compuestas por sus propias vivencias. Ya lo dijo Alexander Burgler (de milwaukee) en sus memorias poco antes de padecer un accidente que lo indispuso para el resto de sus días.
Claro, comer calabazas en agosto no estba bien visto por la burguesía parisina, decían que ello llevaba demasiado a menudo a la gente a defecar con excesiva regularidad.
Pienso que si uno controla su futuro es más fácil que comparta su pasado.
2 comentarios:
Muy señor mío,
Chocar con el pasado, además de constituir una grave inconcreción temporal, puede dejarle a uno los calcetines mojados, como muy bien sabe usted, que ha leído al sabio de Milwoqui. También él dijo que los chichones del pasado son nuestra carga en el futuro.
Ahora bien, debería usted tener en cuenta, para sus próximos comentarios, que no es recomendable pasar la mano por oxidadas barandillas callejeras, y que para medir la longitud exacta de una escalera lo más práctico es bajarlas a pie, no tirarse.
Bajarlas a pie, bajarlas a pie...
Fácil es decirlo para uno que lo tiene.
Pero, que hay de aquel que tiene ruedas.
Como bien recita un proberbio mongol: «No está hecha la escalera para las ruedas del vehículo» (S.I antes de Fu).
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