
Dicen los sabios que saber en qué momento los dedos de una mano actúan por sí mismos es parecido a recortar muñecos de papel.
El cambio de fecha en equinoccios estelares supone dejarse caer el pelo de la cabeza por debajo de las pantorrillas. Pantorrillas que, a su vez, humedecen el estado mental del lobo feroz. Cuando Caperucita Roja caminaba por el bosque encontró setas alucinógenas. El efecto alucinógeno de las setas comparte sensaciones con un alud inmenso sobre al desierto del Sahara. No caigamos en la tentación de cruzar un desierto sin agua, fría, helada, ardiente, en un tarro o mermelada de plata.
Quizá sea el momento de efectuar una OPA hostil al inmundo aparato directovo del Doctor Maligno, puesto que comerciar con pingüino en época de crisis es, por lo menos inmoral.
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