
Navidad, Navidad, dulce Navidad…
La canción se las trae, ¿no?
Dulce Navidad?, aunque para muchos amarga, claro que todo aquel que plantee sus Navidades en tono amargo jamás se le ocurriría cantarle.
Sería curioso observar desde el salón de casa un grupo de sociópatas cantando bajo el balcón la cantinela: "Navidad, Navidad, amarga Navidad", acompanñándola esta vez, no por una zambomba, sino aporreándose unos a otros como punkies bailando pogo.
Aquel que se atreva a digerir la Navidad acompañado de tal sentimiento acarreará una digestión larga y pesada cual estómago del león en la Sabana Africana.